LO SIMPLE DE LA VIDA SOLO SE VE SI VIAJAS

“Viajando aprendí que no necesitaba de ninguno de los privilegios de la vida occidental para ser feliz, más al contrario necesitaba despojarme de ellos”

Quizá era tan simple como eso, salir, ver mundo, hablar con personas que viven diferente a mí. ¿Claro cómo iba a entender eso en mi casa? Rodeado de la misma gente, a menudo rodeado de el mismo pensamiento, los mismos gustos y las mismas necesidades personales.

¿Qué me falta?

A menudo me preguntaba eso, bueno probablemente a menudo me lo sigo preguntando y creo que es lo que me hace avanzar. Estaba claro que en mi casa me faltaba algo y no, no era mi “media naranja” me faltaba entender porqué mi vida era así y no aceptarla de por sí.

Viajando entendí

Viajando entendí que la vida no se formaba solo de una carrera profesional, de un montón de objetivos vitales encarados a aumentar tu poder adquisitivo y una borrachera cada dos o un sábado. La vida tenía algo más y era mucho más simple que eso, la vida tenía una esencia que descubrí viajando pero que me enseñaron aquellos que vivían en los lugares que visitaba.

La vida era más simple

Yo iba con los tópicos occidentales en mi cabeza del estilo “son tan pobres y aun así sonríen”, parecía una relación causa efecto, pero en realidad la única causa efecto que había en esa frase era mi ignorancia para creer que esa fuera la razón. No tenía nada que ver, no eran pobres, no son pobres, viven simplemente y viceversa.

La vida es más simple

Eso es lo que aprendí, daba igual cuanto dinero tuvieras si aprendías que la vida era disfrutar de aquello que te rodeaba, compartir con las personas que te acompañan indistintamente del color, proveniencia, problemas mentales o sociales que tuvieran. Todo el mundo estaba incluido en esa vida, desde el más pobre hasta el más rico, desde el más “normal” hasta el más “extraño”, no había maldad y eso a día de hoy es lo que aprendí y lo que intento enseñarme cada día.