VIAJAR ES LA RELIGIÓN MÁS POTENTE DEL MUNDO

“Viajar nos une como humanos y tiene la grandeza de hacer libre a todo el mundo, viajar es en realidad la religión del siglo XXI”

Si algo he aprendido de las religiones mientras viajo, es que indiferentemente de lo muy injustas, irracionales y peligrosas que son unen. Unen a la gente en torno a una pasión de la misma forma que une un equipo de fútbol entre sus aficionados.

Viajar es como una religión

Viajar une, los viajeros son una comunidad que se ayuda, que siempre tiene temas de conversación, que quieren cambiar el mundo, encontrar el significado de su vida… Viajar es como una religión con la diferencia que no tiene estamentos que lo controlen, no tiene ni dioses, ni reyes, capellanes, ni monjes. Nadie es maestro o discípulo sino que todos son peones o todos son reyes, tanto da que da lo mismo.

Viajar es la religión más potente del mundo

Viajar nos une pero lo mejor es que no nos divide, ni por razas, ni por creencias, ni por lugar de nacimiento, ni por nada de nada. Esa es la gran virtud, cada uno viaja como quiere, con quien quiere, cuando quiere y nadie es más viajero que el otro. Por eso me atrevo a decir que viajar es la religión que nos puede unir como humanos.

¿Te unes?

REMOVER TUS CIMIENTOS

No sé cuantas veces renegué de todo lo espiritual, me reí del yoga o me burlé de todo lo que tuviera que ver con encontrar la paz interior. Aun a día de hoy no practico yoga, ni creo en esa gente que súbitamente se ven iluminados o guiados por religiones como el budismo. Sin embargo, es cierto que esconden algo. Detrás de todo ese manto de control de la población e hipocresía que todas las religiones hasta este siglo han mantenido, el budismo en su más pura esencia y creo que lo relata muy bien y dándole un aproche muy actual y científico Karen Armstrong en su novela “Buda: Una biografía” tiene una base muy diferente de la que podemos aprender en nuestra vida diaria.

No te quiero descubrir el Budismo

Karen Amstrong premio nobel lo puede hacer mejor que yo, sin embargo viajar te hace descubrir tu parte más interior y espiritual. Viajando y especialmente viajando solo, te encuentras frente a ti, horas y horas y horas. Estás horas más que ser aburridas son para ti, para descubrirte interiormente, para pensar todo aquello que en nuestra ajetreada vida moderna no nos da tiempo a pensar.

Un nuevo mundo

¿Cuántas preguntas evitamos?¿Cuantas dudas existenciales directamente borramos de nuestra mente tal y como llegan? Me acuerdo de una conversación que tuve con un chico recién llegado de estados unidos, él conversaba conmigo y otros viajeros y hablaba sobre cuál era la razón de la existencia humana. A mí siempre me gusta ponerle puntos a las is y le pregunté -¿Te has preguntado si existimos?- Vale hay que reconocer que la pregunta es casi inútil de lo imposible que es de contestar, pero la respuesta fue lo más interesante -Bueno pero eso es demasiado- Fue una evasiva como diciendo no quiero preguntarme eso porqué podría remover mis cimientos.

Los cimientos

El ejemplo es exagerado pero creo que llega al punto dónde se mezclan lo espiritual, lo vital y la realidad científica y tecnológica en la que vivimos. Hay que remover nuestros cimientos, viajar los remueve, conocer nuevas culturas, nuevas religiones los remueve. El budismo removió mis cimientos y los de mucha gente o quizá el error es considerarnos un sólido edificio de cemento antes que una estructura moldeable que se va adaptando a la vida.

¿Viajar para cuestionárselo todo?

El punto final no es encontrar la iluminación como Gautama hizo, sino hacer lo que él hizo para acabar descubriendo que ese era su camino. Vivir todas las vidas posibles, encontrarse con su yo verdadero y alcanzar su paz aquella que el llamo nirvana y que para uno puede ser algo diferente. Viajar es probablemente la manera más clara de poder vivir todas esas vidas, viajar es darte la oportunidad de vivir como quieras.

VIVIR VIAJANDO

Vivir viajando no es una decisión que se tome un día de golpe, cuando compras tu billete y te vas. Vivir viajando es una decisión que se toma cada día. Por eso viajo sin planes, porque es la única manera de vivir viajando.

¿Cuantos quisieron y no lo hicieron?

Es complicado decir cuando realmente empecé a viajar, pero en todo este tiempo he conocido a tantos/as viajeros/as que prometieron su vuelta y tuvieron que volver a pesar de que obviamente su corazón les pedía continuar. Esa situación no dura mucho, yo también la viví a medio camino de Santiago cuando me tuve que volver para seguir trabajando. Solo fue un alto en el camino, un año más tarde cogí el billete para Asia y me fui pues obviamente era adicto a ese estilo de vida.

Viajar es adictivo pero hasta cuando

Viajar es adictivo, pero también tiene sus pausas. Vivir viajando significa pararse y evaluar como conjugar tu vida real y tu vida viajera ¿o puedes hacer de tu vida viajera y tu vida real una misma conjugación?

No hay una receta mágica pero seguro que si no coges tu vuelo y te vas, nunca sabrás si las puedes conjugar. De eso se trata, empiezas a viajar y lo que sea que este por venir vendrá…

Lectores y oyentes

La inspiración de esta publicación viene de los mensajes de los lectores de este blog. No dudes en escribirme, vuestras dudas son también mi inspiración.

NO HABLAMOS EL MISMO IDIOMA


Yo estoy viajando porqué quiero que la vida me queme, que mi ropa se desgarre de tanto rozarse con el aire, que mis zapatillas sean del color del último charco que pisé y que mi reloj que de tanto cambiar de hora ya no sepa ni que día es…

A mí también me pasaba, llegué a Asia y de golpe me empecé a encontrar a gente que llevaba más de un año viajando – ¿Y tú tienes pensado volver a casa? – les preguntaba, a lo que comúnmente recibía la misma respuesta – ¿A casa para qué?- Me acuerdo especialmente de un español instructor de buceo que vivía en la isla de Koh Tao -¿Pero tú vives aquí? ¿Y que haces con tu vida?- En realidad mis preguntas no querían más que confirmarme a mi mismo que se podía vivir de otra manera.- Sí, ¿cómo no voy a vivir aquí? Trabajo seis meses al año buceando (como si eso fuera un sacrificio), tengo una casita (enorme) en medio de la jungla dónde vivo con mi mujer Tailandesa y encima los 6 meses restantes puedo relajarme tranquilamente y hacer lo que quiera porqué en temporada de lluvia, no aparece ni un turista por Koh Tao.- No es que quisiera darle la razón, lo miré extrañado y contesté – Ya claro, tienes razón – Y me fui pensando este tío está loco.

No hablábamos el mismo idioma

Este tío no estaba loco, o quizá si que más da. Para mí los que se compran una casa que no van a poder pagar hasta que tengan 60 años para vivir todo el día trabajando de sol a sol están como una puta cabra y no digo nada. El problema que había entre él y yo era que no hablábamos el mismo idioma, en realidad yo empezaba a comprender lo que me decía, me estaba diciendo lo que ya sospechaba cuando salí de mi casa. La vida puede ser alucinante y no un pozo de posesiones, deudas y trabajos para acabar aparentando una felicidad que de tanto que reluce por fuera se nota que no viene de ningún brillo interior.

Tú y yo tampoco hablamos el mismo idioma

Ya lo sé, a mí me tratan como aquél que un día cogió la mochila y se fue. Como el “este no vuelve”, no mientras lo que me prometa la tierra que me vio nacer sea una vida insulsa, al cobijo de mis miedos más banales y calentado por una llamita que calienta pero que no quema.

Yo estoy viajando porqué quiero que la vida me queme, que mi ropa se desgarre de tanto rozarse con el aire, que mis zapatillas sean del color del último charco que pisé y que mi reloj que de tanto cambiar de hora ya no sepa ni que día es…

¿CÓMO VIAJAR AL PARAÍSO DE VERDAD?


“El mismo hecho de que mi viaje siga una ruta improvisada, sin ningún conocimiento del sitio al que me dirijo que las palabras de aquellos que me lo han recomendado, hace que para mí el paraíso siempre este a la vuelta de la esquina”

El paraíso tiene el color que tú le quieras dar, si le quieres poner color de imposible, nunca lo encontrarás, si le pones color de lejano te costará más encontrarlo, si le pones color de dinero nunca será suficiente… A mí me gusta ponerle color de improvisación, de descubrimiento, de aventura.

Lo que Bali me enseño

¿Cuántos creyeron que Bali era el paraíso?¿Cuántos se imaginaron, ahí, tirados en una playa con palmeras, sin nadie alrededor? ¿Cuántas fotos vimos que confirmaban esa realidad?

Pero resulta que Bali no es eso, resulta que Bali es territorio de surferos y allí dónde hay surferos hay olas de metro y medio. También es cierto que Bali es el paraíso, seguramente diez años atrás cuando la industria hotelera le echo el ojo, pero ahora parece más nueva york que el paraíso (bueno quizá me haya pasado un poco con la exageración). No nos perdamos, a lo que vamos…

Viajando sin planes, sin expectativas, ni prejuicios

No hablo de expectativas en el sentido de objetivos vitales, creo que estos ya están claros en mí blog. Hablo de que el mismo hecho de que mi viaje siga una ruta improvisada, sin ningún conocimiento del sitio al que me dirijo que las palabras de aquellos que me lo han recomendado, hace que para mí el paraíso siempre este a la vuelta de la esquina.

La industria hotelera se basa en una sola ecuación

Ahora hablo como licenciado en un máster de dirección hotelera, la ecuación del sector turístico es la siguiente: expectativas < realidad = cliente satisfecho. Y la verdad parece un poco banal equiparar todo nuestro sistema neurológico esta ecuación de mierda, pero aunque parezca mentira funciona.

Aplícala a tu vida

Esa es la base de mi felicidad, por eso me gusta viajar así. Si no sé lo que me voy a encontrar tengo muchas más probabilidades de que lo que encuentra me sorprenda que lo contrario. Me da igual salgas de fiesta, busques un restaurante o te vayas a viajar por el mundo, todos aquellos sitios impresionantes que descubras improvisando, serán un descubrimiento tuyo y no un fraude de una estrategia de marketing para meterte en una discoteca, venderte un plato de comida o una habitación.