QUÉ PASÓ EL DÍA QUE ME DI CUENTA QUE VIAJANDO LA PUBLICIDAD HABÍA DESAPARECIDO DE MI VIDA

Vivimos rodeados de anuncios, mensajes, opiniones de gente que consideramos inteligente. Toda esta preparado para nosotros, para que consumamos, según nuestros patrones sociales, nuestra cultura, nuestros gustos y nuestras opiniones.

Estamos contaminados

Si bien es cierto que la publicidad y el marketing nos hace descubrir cosas que pueden ser útiles para nuestra vida y para nuestro día a día, también nos va sumiendo en una confusión entre aquello que necesitamos y aquello que nos hacen creer que necesitamos.

Viajando te liberas de esa confusión

A veces ni sentimos que estamos rodeados de tanta publicidad y yo tampoco me di cuenta hasta que al cabo de un tiempo me di cuenta que ya no necesitaba casi nada para vivir. Es más, me di cuenta que tenía muchísimas cosas que solo creí que me eran útiles porque me lo habían dicho pero que en realidad no cambiaban nada en mi vida.

El coche

El caso del coche creo que es el más significativo, te lo venden como tu libertad, con él podrás irte por todo el mundo con tus amigos. Bueno, a duras penas salía una vez a la semana fuera de mi ciudad después de haber insistido a casi todos mis amigos para ir a visitar algun lugar.

A día de hoy me he recorrido media Asia sin la ayuda de ningún coche privado, este es solo un ejemplo de entre miles de cosas que compramos sin que en realidad necesitemos, así compramos móviles de 1000$ para hablar por whatsapp, hacer fotos y bueno pedir un taxi…

Viajar me liberó el consumismo innecesario

En realidad puedo decir que consumo mucho más y en muchos más lugares, el hecho de que la publicidad y el marketing en los sitios a los que viajo no esten hechos para mí me ha hecho libre. Consumo solo productos de primera necesidad, comida, bebida y batidos de frutas. Pero no solo es eso, consumo mucho más responsablemente, suelo ir a los puestos de comida local, suelo comprar ropa de segunda mano o simplemente me compro una camiseta y me dua un año entero usandola el 50% de los días. Diría que cada vez necesito menos cosas, pero las cosas que necesito me hacen disfrutar de la vida.

Escapar de la publicidad es imposible

Escapar de la publicidad es imposible a no ser que te vayas a vivir o viajar por otro país, esa libertad solo la sienten aquellos que han viajado alguna vez y solo si tu también viajas lo podrás sentir.

YO NO SOY COMO LOS DEMÁS

Es como una sensación, no sabes definirlo muy bien, pero ya hace tiempo que ves que la vida occidental no va bien y notas como que le falta algo. Eso sentía yo también, sentía como que en algún lugar, de alguna manera había otra forma de vivir. Una manera de vivir más libre, en la que tú puedas ser tú aunque no sepas lo que eres.

No sé lo que soy pero sé lo que no soy

Creo que casi nadie sabe lo que es y los que aparentan saberlo probablemente jamás se lo han preguntado. Yo no sé lo que soy pero estoy seguro de que no soy una persona “normal”, yo no he venido al mundo a pasar como pasan las hojas de un árbol, No hablo de ser un famoso actor de cine, ni el presidente de mi país. Hablo de ser una persona que vive su vida para que cuando llegue el momento, sea tarde o pronto, pueda decir “esta es la vida que quería vivir”.

Vete a buscar lo que eres

Supongo que si has llegado hasta este momento del texto tú también crees que no eres una persona “normal”, yo creo que eso es una señal. Es tu cabeza diciéndote, hazlo cambia tu vida, cambia tu mundo y hazlo viajando.

EUROPA ES UN TIMO

Creo que la única cosa buena que nos ha traído Europa y en concreto esa prometedora Unión Europea que nos iba a dar progreso, derechos, trabajos dignos y libertad es la libre circulación de las personas. Vaya para eso no hace falta ni ser de la Union Europea con ser blanco y de un país del “primer mundo” ya vale.

¿Dónde está el trabajo digno?

Parece que con lo del progreso se trajeron los nombres modernos, las empresas internacionales, la vida ordenada, respetuosa con el medio ambiente, la sanidad de calidad y muchas veces pública (tristemente sigue sin ser un servicio 100% público). Esas cosas están muy bien, pero ¿y los salarios? ¿Quién a día de hoy puede decir que tiene una carrera prometedora, un salario digno y un proyecto profesional de por vida?

Yo no sé si podría vivir tu vida

Eso me dice mucha gente, y a la publicación anterior me remito. Pero la verdad es que te daría la razón, tú no estás hecho/a para la vida viajera pues tampoco soy de pelearme con los que se aferran a sus creencias por encima de todo. Lo que pasa es que realmente me pongo a sopesar y entiendo que te guste la vida occidental, pero claro luego me pongo a mirar lo que esta nos está prometiendo a todas y cada una de las personas que vivimos en él y pienso: “hombre la vida viajera te da incertidumbre, pero es que la vida Europa no te da más que la ilusión de un futuro mejor que hace 20 años que no llega”

VIAJAR NO ES LO ÚNICO QUE COMPRAS Y TE HACE MÁS RICO

“Viajar no te hace más rico, te hace más libre”

“Viajar es la única cosa que compras y te hace más rico” ” Si viajar fuese gratis no me volverías a ver” “Si ganara la lotería me iría a viajar por el mundo”

No se acaban, los tópicos sobre viajar y el dinero nos persiguen por todas partes y no son más que la prueba de un problema que tenemos: ¿Queremos viajar cueste lo que cueste? Ni mucho menos, la realidad es que tenemos una obsesión con el dinero y como toda buena adicción se interpone entre nosotros y nuestros objetivos o sueños.

Yo que pensaba que viajando solo me encontraría pijos, ricos y algún rey descarriado

Debería añadir, nótese la ironía, pero ya el subtítulo se me hacía párrafo. Viajando no te encuentras un montón de ricos sino más bien un montón de gente a la que por mucho o poco que tengan han antepuesto su sueño al dinero.

Lo que descubrimos

Lo que pasó es que de golpe nos dimos cuenta que el dinero no era más que una trampa y empezamos a ser libres. En parte todos sabemos que el dinero es como una cadena que nos ata y no nos permite hacer lo que queremos hacer, lo que pasa que viajando esa cadena se convierte en una goma elástica, quizá nunca te desates pero a medida que la estiras tu distancia a ella se va haciendo más grande.

Solo puedes descubrir esto si empiezas a viajar

Esto va bastante relacionado con aquél post que escribí titulado No hablamos el mismo idioma no descubres esto hasta que empiezas a viajar, pero una vez lo descubres el dinero ya no te vuelve a atar.

VIAJAR ES LA RELIGIÓN MÁS POTENTE DEL MUNDO

“Viajar nos une como humanos y tiene la grandeza de hacer libre a todo el mundo, viajar es en realidad la religión del siglo XXI”

Si algo he aprendido de las religiones mientras viajo, es que indiferentemente de lo muy injustas, irracionales y peligrosas que son unen. Unen a la gente en torno a una pasión de la misma forma que une un equipo de fútbol entre sus aficionados.

Viajar es como una religión

Viajar une, los viajeros son una comunidad que se ayuda, que siempre tiene temas de conversación, que quieren cambiar el mundo, encontrar el significado de su vida… Viajar es como una religión con la diferencia que no tiene estamentos que lo controlen, no tiene ni dioses, ni reyes, capellanes, ni monjes. Nadie es maestro o discípulo sino que todos son peones o todos son reyes, tanto da que da lo mismo.

Viajar es la religión más potente del mundo

Viajar nos une pero lo mejor es que no nos divide, ni por razas, ni por creencias, ni por lugar de nacimiento, ni por nada de nada. Esa es la gran virtud, cada uno viaja como quiere, con quien quiere, cuando quiere y nadie es más viajero que el otro. Por eso me atrevo a decir que viajar es la religión que nos puede unir como humanos.

¿Te unes?