LO SIMPLE DE LA VIDA SOLO SE VE SI VIAJAS

“Viajando aprendí que no necesitaba de ninguno de los privilegios de la vida occidental para ser feliz, más al contrario necesitaba despojarme de ellos”

Quizá era tan simple como eso, salir, ver mundo, hablar con personas que viven diferente a mí. ¿Claro cómo iba a entender eso en mi casa? Rodeado de la misma gente, a menudo rodeado de el mismo pensamiento, los mismos gustos y las mismas necesidades personales.

¿Qué me falta?

A menudo me preguntaba eso, bueno probablemente a menudo me lo sigo preguntando y creo que es lo que me hace avanzar. Estaba claro que en mi casa me faltaba algo y no, no era mi “media naranja” me faltaba entender porqué mi vida era así y no aceptarla de por sí.

Viajando entendí

Viajando entendí que la vida no se formaba solo de una carrera profesional, de un montón de objetivos vitales encarados a aumentar tu poder adquisitivo y una borrachera cada dos o un sábado. La vida tenía algo más y era mucho más simple que eso, la vida tenía una esencia que descubrí viajando pero que me enseñaron aquellos que vivían en los lugares que visitaba.

La vida era más simple

Yo iba con los tópicos occidentales en mi cabeza del estilo “son tan pobres y aun así sonríen”, parecía una relación causa efecto, pero en realidad la única causa efecto que había en esa frase era mi ignorancia para creer que esa fuera la razón. No tenía nada que ver, no eran pobres, no son pobres, viven simplemente y viceversa.

La vida es más simple

Eso es lo que aprendí, daba igual cuanto dinero tuvieras si aprendías que la vida era disfrutar de aquello que te rodeaba, compartir con las personas que te acompañan indistintamente del color, proveniencia, problemas mentales o sociales que tuvieran. Todo el mundo estaba incluido en esa vida, desde el más pobre hasta el más rico, desde el más “normal” hasta el más “extraño”, no había maldad y eso a día de hoy es lo que aprendí y lo que intento enseñarme cada día.

¿POR QUÉ VIAJAMOS?

“En el siglo XXI la única revolución posible es la revolución interior”

Nos dijeron que si nos abonábamos al sistema conseguiríamos la libertad, nos dijeron que todos, no solo podíamos, sino que íbamos a ser ricos. Prometieron prosperidad sin freno, felicidad a espuertas y justicia para todos.

Pero yo a día de hoy me pregunto ¿Y si?… ¿no todos queremos ser ricos? ¿Que significa prosperidad? ¿Individualismo y deshumanización?¿Y si la felicidad tiene otro camino?

La realidad

Nada más lejos de la realidad aquí estamos, persiguiendo objetos que nos producen un placer instantáneo tan lejano a la felicidad que nadie se atreve a llamarlo de esta forma. Recibiendo salarios que más que darnos la libertad nos encadenan a trabajos que todos sabemos que más tarde que pronto suplantará un ordenador. Y para adornarlo un poco más la tan aclamada democracia ha acabado siendo el mismo pozo de corrupción, tejemanejes y amiguismos que hace más de lo que podemos o queremos recordar gobierna y destruye el mundo y la naturaleza.

Por eso viajamos

Viajamos porqué no tenemos tiempo. No tenemos tiempo de escuchar la misma patraña una y otra vez. No tenemos tiempo para ver como de un tiempo a esta parte, y para mí ya van 26 años, nada ha cambiado.

Pero entonces me acordé de una conversación con mi amigo Pau, no me acuerdo exactamente de que iba, pero me acuerdo de una frase “En el siglo XXI la única revolución posible es la revolución interior”

La única revolución posible es la revolución interior

¿Qué somos?¿A dónde vamos?¿Qué hacemos aquí? No lo sabemos, pero tampoco nos importa, viajamos no para ver el mundo, sino para vernos a nosotros frente aquello que nos creó…

La revolución interior no es más que encontrarle el sentido a la vida. Nadie lo sabe muy bien o más bien cada vida tiene un sentido distinto y personal. Viajar no es más que una manera de empezar esa búsqueda.