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¿POR QUÉ NOS EMPEÑAMOS EN VIVIR EN LA CIUDAD?

«Que mi felicidad no depende de cuantas cosas tenga o pueda comprar, sino de cuanto aire fresco puedo respirar, cuantas montañas puedo escalar o en que lugar a mi alrededor me puedo relajar y disfrutar de la naturaleza«

Cada día lo tengo más claro, uno de los grandes problemas de la sociedad moderna es su desconexión con el mundo natural. Nos han acostumbrado a vivir en la ciudad, rodeados de creaciones materiales, bienes artificiales y si eso no fuera poco entre bloques de hormigón.

Vivir en la ciudad esta pasado de moda

Es solo cuestión de tiempo, las ciudades dan auténtico asco. No hablo de que a mí me repugnen, sino que lo dan indiferentemente de mi punto de vista. Lugares donde respirar el aire te mata, hacer deporte es peligroso para tu salud, el espacio personal no es más que un espejismo. Solo Nueva york genera 33 millones de toneladas de basura en un año. Todos los Barceloneses sabemos que en la playa de Barcelona mejor no bañarte y en mis paseos por el rio Chao Praya en Bangkok casi vomito al ver semejante agua.

Lo pusieron de moda, claro, las ciudades generan consumismo e individualismo y depresiones. Caldo de cultivo perfecto para esa falsa búsqueda de la felicidad que occidente ha emprendido y que está intrínsecamente relacionada con el dinero.

Vivir en la ciudad genera más de 800000 muertes por polución
Atenas, Grecia.

Nacer en una ciudad y escapar de ella

Nací en una ciudad, no en una cualquiera, en Barcelona. Hasta hace poco no era más que una humilde, no muy visitada, ciudad casi «pueblo». Pero se puso de moda y desde que empezó a ser «the place to be» dejo de serlo para los que vivíamos allí. Ni si queira creo que a la gente le guste tanto como dice, lo que pasa es que como te han dicho en internet y en la tele que te tiene que gustar pues ahí estamos todos, como ovejitas.

Vivir viajando

Después de vivir en la ciudad casi toda mi vida cogí las riendas de mi vida y me fui de viaje. Viajando dejé de depender de muchísimas cosas, pero sobre todo del materialismo de la ciudad. Vivo con una mochila, tres camisetas, tres pantalones, un ordenador y una botella térmica reutilizable.

Cuantas menos cosas tengo, más feliz soy

Cada día que pasa necesito menos cosas, cada día soy más feliz, cada día me doy más cuenta que me habían engañado. Que mi felicidad no depende de cuantas cosas tenga o pueda comprar, sino de cuanto aire fresco puedo respirar, cuantas montañas puedo escalar o en que lugar a mi alrededor me puedo relajar y disfrutar de la naturaleza.

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