Blog para romper con todo

NO HABLAMOS EL MISMO IDIOMA


Yo estoy viajando porqué quiero que la vida me queme, que mi ropa se desgarre de tanto rozarse con el aire, que mis zapatillas sean del color del último charco que pisé y que mi reloj que de tanto cambiar de hora ya no sepa ni que día es…

A mí también me pasaba, llegué a Asia y de golpe me empecé a encontrar a gente que llevaba más de un año viajando – ¿Y tú tienes pensado volver a casa? – les preguntaba, a lo que comúnmente recibía la misma respuesta – ¿A casa para qué?- Me acuerdo especialmente de un español instructor de buceo que vivía en la isla de Koh Tao -¿Pero tú vives aquí? ¿Y que haces con tu vida?- En realidad mis preguntas no querían más que confirmarme a mi mismo que se podía vivir de otra manera.- Sí, ¿cómo no voy a vivir aquí? Trabajo seis meses al año buceando (como si eso fuera un sacrificio), tengo una casita (enorme) en medio de la jungla dónde vivo con mi mujer Tailandesa y encima los 6 meses restantes puedo relajarme tranquilamente y hacer lo que quiera porqué en temporada de lluvia, no aparece ni un turista por Koh Tao.- No es que quisiera darle la razón, lo miré extrañado y contesté – Ya claro, tienes razón – Y me fui pensando este tío está loco.

No hablábamos el mismo idioma

Este tío no estaba loco, o quizá si que más da. Para mí los que se compran una casa que no van a poder pagar hasta que tengan 60 años para vivir todo el día trabajando de sol a sol están como una puta cabra y no digo nada. El problema que había entre él y yo era que no hablábamos el mismo idioma, en realidad yo empezaba a comprender lo que me decía, me estaba diciendo lo que ya sospechaba cuando salí de mi casa. La vida puede ser alucinante y no un pozo de posesiones, deudas y trabajos para acabar aparentando una felicidad que de tanto que reluce por fuera se nota que no viene de ningún brillo interior.

Tú y yo tampoco hablamos el mismo idioma

Ya lo sé, a mí me tratan como aquél que un día cogió la mochila y se fue. Como el “este no vuelve”, no mientras lo que me prometa la tierra que me vio nacer sea una vida insulsa, al cobijo de mis miedos más banales y calentado por una llamita que calienta pero que no quema.

Yo estoy viajando porqué quiero que la vida me queme, que mi ropa se desgarre de tanto rozarse con el aire, que mis zapatillas sean del color del último charco que pisé y que mi reloj que de tanto cambiar de hora ya no sepa ni que día es…

Anima a otra gente a romper con todo !Comparte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *